Reflexiones
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Reflexiones

Por el día somos esclavos de otros, de toda aquella humanidad que nos exige pensando, respondiendo, participando, desde los más íntimos a los apenas conocidos y de todos los extraños que pasan conduciendo, corriendo o simplemente se cruzan con nuestra realidad por las calles del mundo.

Somos esclavos de los móviles, computadores, mensajes, reuniones, citas, siempre atrasados hasta sin percibir si las horas pasan, para envejecer y mostrar cruelmente la inutilidad de las prisas. “Despacio se llega lejos”, dice el dictado portugués, pero en los tiempos modernos la prisa forma parte de la perfección exigida por la vida.

“No hago nada en la vida, apenas existo”, decía Fernando Pessoa, pero, ¿quién acepta esta simple verdad hoy en día? También decía Fernando Pessoa que “no soy nada, nunca seré, no puedo querer ser nada, aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.”

De noche es diferente, somos esclavos de las estrellas, de los sueños, de las realidades que todavía no vivimos y que tal vez nunca vivamos, y de las pesadillas, que nos invaden sin aviso, recordando todo lo que vivimos y sufrimos. Buscamos a una mujer en la cama y, con ella o sin ella, sentimos una cierta soledad, aquella soledad de no ser el genio que existe dentro de nosotros, el genio imaginario que nos convierte en héroes de nuestros sueños.

De madrugada despertamos, vamos al baño oscuro e ignoramos los espejos. Despertar no es bonito, es bueno, muy bueno, es práctico, es saber que estamos vivos a pesar de las vísperas y de que el pasado está hundiéndose en nuestros sueños y que ya es día y todo va a recomenzar, la esclavitud invisible nos va a presionar y vamos a repetir lo mismo de siempre.

Pero para todos nosotros va a existir un día en el que la esperanza se convertirá en realidad y, aunque en la esclavitud de las horas, de las noches mal dormidas y de las madrugadas ansiosas, vamos a ser realmente héroes, héroes de verdad, simplemente porque encontramos
el amor.

Y sumando amores vamos perdiendo los rencores, porque aunque no lo sintamos nos convertimos en señores de nuestros corazones. Y así podremos reescribir el poema de Pessoa y decir:

Soy todo
Siempre seré todo
No puede ser diferente
Porque amo y soy amado, que es mejor, bien mejor, que todos los sueños del mundo.

(que me perdone el maestro Pessoa por jugar con sus palabras).

 

Max Gonçalves



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