Por un año más optimista
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Por un año más optimista

Tras un año turbulento, con crisis y lleno de conflictos políticos, queremos empezar de cero este año, con nuevos objetivos y metas. Sabemos que el último dígito al final de un año puede cambiar todo de la noche al día.

Como esta columna quiere hablar de sentimientos y analizar las actitudes (generalmente de los hombres), nada más obvio que hablar de recomienzo. Cuántas veces pasamos por desamores, dolores y rupturas… Sí, nos encanta reclamar, hablar y aumentar algunas actitudes, principalmente de los otros. Puede parecer cliché, pero la reflexión, del fin y el inicio de año, siempre es válida.

Confieso que lo que más me chocó en 2016 fue la actitud violenta de las personas comunes (reafirmando ahora con lo ocurrido en Espíritu Santo). Juro que no entiendo cómo se puede maltratar a un niño, hostilizar a las mujeres y enfermos y otras actitudes que no tengo coraje para escribir aquí.

Los hombres vuelven a agredir al estilo medieval. Torturan a las mujeres que no les quieren más, como si fuesen sus propiedades. Matan o hieren simplemente porque ellas no quieren hacer parte de sus vidas. ¿Es eso justo? Y cuando una mujer celosa tiene crisis horribles, acusa al marido de traición, le sigue, le chantajea, comete actos bizarros, se la considera celosa, loca y otros adjetivos de bajo calado.

En plena era digital, cuando cualquiera tiene una cámara, nadie se salva. ¡Nadie mismo! Y en vez de dar buen ejemplo para no convertirse en “memes” de internet o acabar incluso presas, parece que desafían más todavía. ¡Son tantas las tragedias que aparecen cotidianamente en el periódico y en las noticias!

Si analizamos todo este caos, que engloba política, violencia, economía, vamos a entender que es un sistema como el de la cadena alimenticia, o sea, uno sobrevive a partir del otro.

Pero hay tanto robo y violencia que podemos decir también que un soporta al otro. Al paso que uno aumenta, el otro también.

Aquí, nada ni nadie se extingue –al contrario, ¡todo empeora! ¿Pesimista? Claro que sí! Es un sentimiento generalizado y el año apenas comenzó. No podemos cambiar el mundo solos, pero podemos cuidar nuestras actitudes, lo que hacemos y, principalmente, el legado que dejamos a las próximas generaciones.

Intenta ser mejor, intenta decir siempre la verdad, ejercer empatía, poniéndonos siempre en el lugar del otro para poder entenderle. De nada sirve pasar el año reclamando, diciendo que todo fue pésimo. Lo que sirve es intentar ayudar, mejorar y sentirse un poco cansado de intentar, pero nunca desistir. Claro, estoy siendo optimista. Necesitamos salvar a nuestros niños y niñas con urgencia. ¡Nuestro legado es el mayor tesoro que podemos dejar!

 

Mariana Goulart



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