De mujeres y hombres
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De mujeres y hombres

Las mujeres suelen enfadarse fácilmente con algunas cosas. Principalmente entre ellas. Los hombres reclaman cuando se les aleja en estos momentos, aunque no estén en medio del torbellino. Tal vez la hermandad masculina no sea tan apegada a algunos sentimientos, pero las mujeres son y este texto va a hablar sobre esto.

Los cotilleos de las mujeres son recurrentes en el mundo femenino. Hasta las mejores amigas cuentan chismes sobre ellas. Hablar (tanto en un sentido de buscar la conversación como de modo peyorativo) es una característica de las mujeres. Los hombres actúan diferente. Hablan de alguien que no les gusta, de un problema o cuando quieren la opinión de alguien.

Difícilmente veremos a un hombre hablar mal de otro, solo porque tiene un día complicado (lo que en el mundo femenino podría ser una TPM – trauma pre menstrual). A no ser que una mujer esté difamando a alguien que nítidamente esté siendo injustamente tratado, no se asuste o juzgue inmediatamente. Puede ser apenas un rabieta pasajera.

En el mundo de los negocios es común omitir muchas informaciones. Muchos dicen que es por causa de la energía, del mal de ojo. Y se dice que la mejor manera de prosperar en algún emprendimiento es mantener la boca cerrada. De hecho, una verdad. No sé si es cierto así en el mundo femenino, pero las mujeres se ofenden en sus grupos de amigas si sucede algo así. Si alguien está planificando algo (puede ser un viaje, un negocio o una fiesta) y no abre el juego para las amigas, por lo menos a las más cercanas, ¡habrá lío!. Es como una traición. Demuestra falta de confianza.

No obstante, hay una cosa que hombres y mujeres tienen en común: hablar de sus parejas. Sabemos que los hombres hablan entre sí de sus amadas. Hablan de verdad, reclaman, apuntan cosas negativas. Las mujeres también reclaman, hablan de todo lo que los hombres no hacen en casa, del desorden, de las ropas por el suelo, de pasar todo el tiempo sentados en el sofá mientras la casa hierve.

La gran diferencia es que, al final, las mujeres, tras agotar sus listas de advertencias, colocan a sus amados compañeros en un pedestal, describen sus cualidades y finalizan con buenas acciones. Ya los hombres, por lo que oí por ahí, no evidencian los puntos positivos de las mujeres. Guardan lo mejor para sí, sin hacer mucha propaganda. ¿Quién tendrá razón en esta historia? ¿Existe lo correcto y lo incorrecto?

Analizando las actitudes, es nítido que las mujeres son oscilantes en sus sentimientos. Si alguien habla mal, que sea ella. Si alguien tiene novedades, es preciso que lo cuente. Son imposiciones diarias, confieso, cansadas. Los hombres son más prácticos, más directos, sin mucho bla-bla- bla. Pero aunque las mujeres parezcan mucho más complicadas, es mejor (y más seguro) respetar esas situaciones.

Los hombres inteligentes ni discuten con sus compañeras, amigas o familiares sobre lo que es correcto, sobre cualidades femeninas y masculinas, sobre estar dolido porque un amigo no le contó sobre su nuevo negocio. Escuchan, expresan sus puntos de vista sin imponer su opinión y encima le ofrecen su hombro amigo.

Como mujer, preciso defender a mi clase. Aunque crea que algunas actitudes de los hombres son más fáciles, me siento ofendida con todo lo que cité antes. También sufro con chismes, me quedo triste cuando alguna amiga omite algo de mí y me gusta hablar sobre mi marido, sabiendo que habla de mí sin contar la parte buena (como todos).

Son las diferencias de la vida, cosas que te dejan mejor cada día, que nos hacen luchar por nuestros amores y seguir hacia adelante. ¡Sigamos aprendiendo!

 

Mariana Goulart



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