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Strip club en Hawaii
Entonces…año nuevo en Hawaii con mis amigas…¡¡excelente idea!! Excepto por un pequeño detalle: tuve la terrible idea de contactar a un galán de Alaska que conocí en Bahia (Brasil). Lo extraño de esto no es que viva en Alaska, sino yo queriendo repetir el platillo con alguien que no conocía bastante bien. En serio, ni yo entendía lo que estaba pasando por mi cabeza.
En fin, no importa. El chiste es que no era una buena idea. Antes de poder decir ´sexo´ ya iba a ser su novia, y eso no pintaba bien. Sabía que tenía que deshacerme de él, pero ¿cómo iba a hacerlo? ¿Aventar al chico Alaska en medio del océano pacifico?
Así que fuimos a cenar con algunos amigos que estaban ahí…juro que estaba a punto de enterrarme los palillos chinos del aburrimiento…pero finalmente nos fuimos. El pobre quería que nos fuéramos a encerrar al hotel, pero ni en sueños. Yo quería algo más. Le sugerí ir a antrear al Barrio Chino, pero llegando ahí nos dimos cuenta que no es lo mismo Honolulu que New York, y menos en miércoles. ¡Todo estaba cerrado! Solo dios sabe lo necesitada que estaba del verbo c***r en esos momentos.
Entonces tomamos un taxi y justo cuando estaba a punto de darme un tiro, me asome por la ventana y note un local interesante, esos de luces cachondas que no pueden ocultar su perversión interior. Entonces el chico Alaska me dijo que era el mejor strip club de la ciudad. En ese instante saque dinero de mi bolsa, le pague al taxista y salí inmediatamente del taxi, casi desesperada. Obvio a él le encanto la idea.
Ahí estábamos, en mesa de la pista, con dos Stolis, cuando comenzaron a llegar las chicas. En eso llegó una, se puso de rodillas sobre la pista mirando hacía nosotros y comenzó a bailar… y a desnudarse también. Sólo que esta estaba guapísima, realmente hermosa. Se llamaba Jenny, güera, de ojos color miel y de cuerpo perfecto. Y en eso que comienza a platicar con nosotros, (algo que yo no sabía, era que las stripers platican con sus clientes mientras bailan), es chistoso al principio y más con poca ropa, pero luego se empieza a quitar más y más ropa y en lo que menos estaba pensando era en lo divertido que eso parecía. ¡Me le quería echar encima!
Para esto, ya ni pelaba al chico Alaska, y ni ella tampoco. Entramos como en una especie de trance en donde ella solo bailaba para mí y yo solo la podía verla a ella. Así fue acercándose más y más a mi, hasta que me podía oler y yo a ella. Olía como un bebe y su piel sabía a uva.
De repente se acabo la canción y entonces recuperé la cordura (jajaja, como si alguna vez lo hiciera), pero estábamos casi bailando en el tubo, completamente hipnotizadas y ella completamente desnuda con solo sus tacones puestos. A penas y me acordaba que había un wey sentado al lado de mi. Así que me paré y me fui al tocador de damas. Cuál fue mi sorpresa cuando llegó y estaban todas las bailarinas adentro cambiándose para irse a casa, todas, incluyendo Jenny. Nos miramos fijamente y con una sonrisa de complicidad nos metimos a uno de los baños.
Ella jalo a una de sus amigas, Kashi, una sexy hawaiiana y las tres nos metimos al baño más grande, ese con espacio para silla de ruedas. Ellas me sentaron y me dieron un baile privado. Bueno ni tan privado por qué las otras chicas escucharon lo que estaba pasando y abrieron la puerta, apagaron las luces y comenzaron a cantar y bailar todas juntas… y revueltas.
Después de un rato me sentí incomoda en esa posición pasiva y comencé mi propio show, bailando y quitándome la ropa una por una hasta quedar completamente desnuda encima del retrete mientras ellas continuaban bailando y cantando, consagrando ese momento para toda la eternidad, viviendo el momento mas surreal de mi pervertida vida: ¡¡¡teniendo una verdadera orgia femenina, como dios manda, en el baño de un strip club!!!
Los guardias de seguridad trataron de parar todo, pero cuando se dieron cuenta que era imposible, desistieron y se resignaron a esperar. Pacientemente. Afuera.
Cuando terminé, el chico Alaska estaba esperando afuera con el personal de seguridad. Pedimos un taxi y fuimos todo el camino al hotel sin decirnos una sola palabra. Al día siguiente me fui directo a North Shore, dejando derretida toda la nieve que había en Honolulu. No creo que haya tenido una idea de lo que realmente sucedió en ese baño. De hecho no creo que nadie se imagine lo que sucedió ahí…a excepción de las chicas, Jenny y yo, con la cuál todavía mantengo el contacto ;)
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