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Sexo Rural

Sexo Rural

Llevo 3 horas de carretera. Pareciera que  dios decoró este lugar con ctrl c y ctrl p. Entre caminos rurales y paisajes repetitivos hasta el cansancio, lo único que me salva es escuchar a Jamiroquai en mi Land Rover.

Me gusta el campo, su sensación de plenitud es increíble pero mi lado hedonista me hace perder la paciencia por tanta plenitud en 5 minutos. No me es suficiente ese tema de la contemplación, necesito cosas más palpables, yo creo que por eso me gusta tanto la ciudad. Me gusta satisfacer todos los sentidos.

De cualquier forma, vine aquí a visitar a un par de amigos que no veo desde hace más de 5 años: Tali y Gabriel. Una pareja encantadora que conocí en la universidad. Se conocen desde pequeños, crecieron juntos en un pueblo a las afueras de la ciudad. Vinieron a Florianópolis a estudiar Agronomía porque el padre de Gabriel comenzó un negocio de plantas orgánicas. Luego ellos regresaron al campo cuando terminaron la carrera.
Hace unos días me mandaron un email platicándome que estaban de regreso después de haber realizado sus estudios en Paris y habían comprado un terreno cerca de Floripa, así que me invitaron a pasar el fin de semana con ellos y muero de curiosidad por saber cómo les fue.

Ellos son sin lugar a duda mis amigos más “rurales” que conozco. Sobra decir que aman el campo. Para mí su amistad siempre fue un resumen de eso:  un refugio de paz, sin pretensiones, tranquilo y simple. No fumaban, no bebían y yo creo que hasta mal sexo tenían. Obvio que yo, la rubia alocada, no tenía mucho en común con ellos, pero siempre me gustó su compañía, sobre todo la de Tali cuando me llevaba café el domingo por la mañana cuando estaba cruda. Siempre intente incluirlos en mis planes urbanos, pero nunca hubo  un encuentro memorable.

A decir verdad, también me gusta estar con ellos porque ambos son muy guapos. Ella tiene descendencia polaca, con piel muy blanca y ojos cristalinos como el agua. Una cara de niña inocente que contrasta con su cuerpo casi perfecto. Cintura de avispa, pechos y pompas deliciosamente desproporcionados al tamaño de su cuerpo...se mueve en una línea delgada entre “lolita” y devora-hombres.

En el caso de Gabriel, es un autentico bombón.  Moreno, de barba, fuerte, marcado y peludo. Con un pectoral de miedo. Tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para no insinuarme en exceso siempre que iba a pedirle alguna cosita a su puerta y me recibía con su hermoso cuerpo sin playera y en jeans de vaquero. Lo envuelve un aura de inocencia y sensualidad salvaje que hace que mi imaginación vuele muy lejos. Sin embargo ellos son una pareja magnifica y siempre deberán mantenerse juntos.

Acabó la selva de eucaliptos, ahora puedo vislumbrar la casa tipo cabaña donde me espera un hombre hermoso y peligrosamente dulce. No puedo evitar saludarlo con euforia, es súper lindo conmigo y lo estimo mucho. Detrás de él viene la pequeña y hermosa Tali. ¡ Que emoción me da verla! Pocas mujeres son de mi total agrado como me sucede con ella. Es increíble.

Después de varias vueltas por la región y sus emocionantes historias en el viejo continente, no puedo esconder mi sorpresa al encontrarme con dos amigos totalmente distintos  a los que yo vi por la última vez. Tienen un twist especial los dos, igual de lindos como siempre pero ahora con una onda más, no sé, más sexy tal vez.

Mi sorpresa solo va en aumento. Ahora me cuentan sus aventuras eróticas en Paris. Tali no dudó en contarme cuando después de  una fiesta, se esenciaron en un callejón de Champs-Elysées para tener sexo salvaje en la ciudad. Los vio un policía y tuvieron que salir corriendo. ¡Ai, creo que me moje doble: una por la aventura y la otra por el susto!

Entramos al establo y ambos continúan riendo sobre las locuras que hicieron ese día. (Así que no todo termino con el policía eh). Lo siento, pero no puedo esconder más mi excitación. ¡Alguien traiga a los bomberos!..”Cambiaron mucho en este tiempo ehh” lo digo entre una risa estúpida. Ahora que veo Tali anda también caliente. Quien sabe que pueda pasar ahora. Ojala eso que siempre soñé. Gabriel se percata de cómo nos miramos su mujer y yo, así que se planta detrás mi. Siento su pectoral en mi espalda. Sin decir una palabra me tiene dominada. Me empuja cuidadosamente para acercarme a los labios de su mujer. Siento que he perdido cualquier pesquisa de voluntad. ¡Ah!! ¡Adoro sus labios finos! Saben mejor de lo que me imagine, es hermosa esta mujer. ¡Tengo ganas de arrancarle la blusa! Estoy sintiendo como Gabriel se quita el pantalón. Ambos parecen mucho más experimentados de lo que hubiera imaginado. Recuerdo cuando hablaba abiertamente de mi acervo cultural en temas sexuales, como si ellos nunca fueran a salir del papel de papa y mama. Toda esta confusión de identidad le da un toque especial a mi excitación.

Ya me levantó el vestido, me bajó la tanga y me inclinó agarrándome firmemente de las costillas. Continuo besando la boca de Tali, ¡que rico besa! Ahora está sobre mis senos ¡Adoro su iniciativa!  La excitación aumenta con el volumen de los gemidos. Los de él son salvajes. Sin ninguna delicadeza o discreción. Nos impulsa hacía el sillón donde ella cae sentada y yo con mis manos sobre sus hermosos senos. Ahora si estoy a gatas. Me encanta como me domina desde atrás, con un control de macho y con Tali lamiéndome los senos ¡Voy a explotar! Ahora su lengua está en el mismo lugar que donde entra su esposo ¡¿Donde aprendieron estas cosas?! ¿O siempre las supieron? Me embiste con una furia increíble, la mano de ella sobre mi clítoris es lo único que me faltaba ¡Ahhhhhhhh! ¡Que rico orgasmo!

Pasamos el resto de la tarde teniendo sexo y conversaciones increíbles, creo que ya le encontré gusto al campo...jejeje.



 



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