Sesión matutina
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Quedé con mi amiga Gabi para ir al cine y aproveché para ir a hacer unas compras antes. No se ni que película íbamos a ver, solo se que compré los boletos para las 12:00 como ella me había dicho, y me senté en un café frente al cine esperando a la hermosa rubia. Pedí un expresso mientras revisaba mi celular. Tenía tres llamadas perdidas y un mensaje de texto de Gabi avisándome que no podría venir por un imprevisto que le había surgido.
Me quede un poco decepcionada y comencé a mirar alrededor pensando en lo que haría. Fue en ese momento en que reparé en el chico de la mesa de enfrente. Tenía la piel morena y el pelo corto negro y liso. Estaba con su Iphone y pude ver que sus dedos eran fuertes y que además tenía los pies grandes, y ya se sabe lo que dicen acerca de eso… mi imaginación comenzó a volar. En ese momento levantó la mirada y me vio. Yo le sonreí y él me respondió.
Desvié mi mirada para ver si alguien más había reparado en nosotros, pero nadie lo había hecho. Le mire y sus ojos marrones seguían observándome. Le hice una seña con la mano para que se acercara a mí. Él se rió satisfactoriamente y se levantó para venir junto a mí. Pude verlo mejor. Llevaba jeans, tenis, playera, debía medir 1.75 m. y era realmente una delicia, de aquellos que exhalan encanto. El rostro largo y la boca carnosa daban el toque especial al resto del cuerpo.
´Hola, ¿Estas solita?´, me preguntó.
´Si, había quedado con una amiga pero no va a llegar…siéntate conmigo. Mi nombre es Stephany, ¿El tuyo?´ le dije extendiendo la mano hacia él.
Él la apretó de vuelta y se sentó a mi lado respondiendo: ´Ronaldo, soy Ronaldo. Qué lástima que tu amiga no vaya a venir… ¿Qué iban a hacer? ¿Unas compras?´
Reí por dentro pensando en lo ingenuo de su pregunta y el doble sentido que tenía para mi ir de compras con Gabi.
´Íbamos a ir al cine´ le dije poniendo cara de cachorro sin hogar.
´Qué lástima… ¿Qué película iban a ver?´ me preguntó.
Le enseñé los boletos, mientras mi mente se quedaba libre a la imaginación.
´Además ya habías comprado el suyo…´ dijo.
´Si, es una lástima, pero ¿te gustaría venir conmigo?´ le invité sin más. Él se quedó pensativo pero aceptó.
Hablamos un poco. Él había ido a comprar un regalo para su sobrina. Hablamos sobre ser tíos, yo le dije que no tenía ningún sobrino de sangre, pero que era tía de dos hijos de mis amigas y era casi lo mismo. Había en el ambiente un aire muy relajado y nos lo estábamos pasando bien cuando llegó la hora de la sesión. Él compró palomitas y yo un agua mineral. La sesión estaba casi vacía y nos fuimos hasta la última fila de la sala. Se sentó a mi lado derecho y cambiamos algunas frases más hasta que empezó la película.
Las luces se apagaron por completo. Ronaldo colocó un brazo alrededor de mi hombro y con el otro se colocó las palomitas entre las piernas, comiendo ocasionalmente. No pude evitar pensar que las había colocado ahí estratégicamente. Agarre palomitas una vez, dos, tres… a la cuarta vez, ups, mi mano acabó en otro lugar. Le miré y el colocó las palomitas en el asiento de su otro lado. Una de sus manos siguió en mi hombro y la otra me ayudó a bajar el cierre de su pantalón. Cuando colé mi mano por su pantalón él ya estaba duro. Le masturbé con mi técnica apretando lo suficiente, con movimientos vigorosos para arriba y para abajo. Recostó la cabeza hacia atrás y soltó unos suspiros de placer. Después de un rato cuando salió del trance me quitó la mano del hombro y la coló por debajo de mi vestido hasta el fondo.
Yo abrí levemente las piernas y él hizo mi tanguita para un lado y con sus dedos masajeo mi clítoris suavemente. Nos tocamos, estimulándonos el uno al otro y la intensidad fue aumentando. Cuanto más fuerte movía su pene, más fuerte me penetraba con los dedos.
Sentía su pene tan duro en mi mano que no pude resistir la tentación de que mi boca se fuera hacia ella. Empecé a besar sus labios y baje por su cuello su abdomen hasta llegar a su delicioso pene. Le di un beso húmedo en la punta antes de metérmelo entero en la boca. Estaba muy bien dotado y yo estaba tan excitada que me lo quería comer entero. Alterne lamidas más leves con algunas muy intensas y en pequeñas pausas podía ver su cara de satisfacción iluminada por las luces de la pantalla.
Con una de las manos le masajeaba los testículos y con otra hacía movimientos circulares en su pene mientras le chupaba. De repente, su mano me agarro de la nuca y me metí todo su pene en la boca mientras sentí su chorro caliente en mi garganta. Engullí todo con gozo y continué con su pene en mi boca hasta que se relajó por completo. Me senté correctamente y fingí que me interesaba la película mientras el regresaba a la realidad.
No pasaron ni 10 minutos cuando sentí su mano deslizándose nuevamente hacía mi clítoris. Mis piernas ya estaban abiertas ansiosa por sentir sus dedos en mi. Sus dedos me empezaron a masajear y penetrar y empecé a sentir unas ganas locas de sentarme encima de él ahí mismo. Estaba demasiado mojada y pensé que era mejor tirar mi tanga de una vez. Él espero y volvió a poner sus dedos en mí. Tres de una vez. Mi cadera se estaba contorsionando prácticamente sentándome encima de su mano.
Fue ahí que vi que él también se estaba tocando y no aguanté mis ganas de sentarme encima de él dándole la espalda a la pantalla. Estaba pasando una escena de un lindo día en la playa y toda esa luz me iluminaba mientras cabalgaba sobre Ronaldo. Sentir su pene entrando y saliendo de mí me hizo perder la razón. Era una sensación deliciosa sentir que me estaba penetrando mientras yo estaba cada vez más mojada. No percibí cuando una linterna del cine llegó hasta nuestro lado. Todo lo que recuerdo fue que Ronaldo me quitó de encima de él y salimos rodeados de los susurros y caras molestas de la gente. Agarre mi bolsa, deje a Ronaldo ahí y me fue corriendo a casa. Sin tanga.
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