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Servicio de limpieza

Servicio de limpieza

Llegué de un viaje por Estocolmo, visité a mi amigo Mario: un “business man”  joven apuesto e inteligente. Pero también un poco frio, calculador y pragmático en el sexo, a tal grado que me dejó sin ganas de volver a verlo. Demasiado para mí.

El viaje de regreso estuvo tranquilo pero todavía ni llegaba y ya extrañaba aquel país, aunque tengo que aceptar que el frio y la compañía se combinaron para hacerme sentir con pocas ganas de sexo…¡Aunque suene increíble así fue!. La verdad soy mujer de tierra caliente y mi regreso no pudo haber sido más simbólico…

Salí del aeropuerto y  36° me dieron la bienvenida. Al llegar a casa lo primero que hice fue desnudarme e ir hacia la alberca para refrescarme, pero cual habrá sido mi sorpresa cuando descubrí que estaba llena de hojas acumuladas durante mi ausencia. ¡Qué frustración! Me enfadé horrible. Aquí es cuando quisiera tener un marido para que hiciera este tipo de cosas…en fin…llamé de inmediato a la empresa de mantenimiento.

Tomé una ducha fría mientras llegaban a limpiar la alberca, y como no llegaban tomé una siesta con mis pensamientos completamente desviados de lo que iba a suceder a continuación.

Pasaron como 30 minutos y el timbre me despertó de malas… aunque lo que había detrás de la puerta tenía todo para cambiar esa situación. Era un chavo de 1.90 metros de poderoso limpia-albercas. “Me llamo Roberto...vengo a limpiar su…”- “¡pasa pasa!” le dije titubeando.  Era bronceado, con barba partida, muy velludo y con una cicatriz en su gran bíceps izquierdo. “Mmm pediré a la empresa que me manden el servicio más seguido.”

Lo acompañé hasta el patio para mostrarle el área de trabajo mientras percibía que este hombre había limpiado ¡¡Al menos 10 albercas más!! Su olor a hombre me tenía embriagada. Sus feromonas estaban haciendo estragos en mi voluntad. “Aquí están las herramientas” mientras le indicaba el cuarto de maquinas. “Voy a tomar el sol mientras trabajas, espero que no te distraiga”, agregué. “Siéntase como en su casa, ja” me decía mirándome de reojo mientras montaba el tubo de la aspiradora.

Me puse mi bikini dejando la puerta abierta. No sé si me vio pero cuando salí a la terraza tenía una sonrisa picara en su cara que lo hacía ver muy sexy…es esa confianza que tanto me gusta en los hombres. ¿Con cuántas mujeres  no habrá estado antes? ¿Cuántas señoras no habrán pagado horas extras a la empresa?

Pasó el tiempo limpiando la alberca, agarrando ese tubo largo con sus brazos marcados, mientras yo recostada en la terraza esperaba el momento adecuado para saltar sobre él. La tensión sexual era inminente y solo necesitaba de un pequeño pretexto para tener a ese hombre a mis pies. Fue entonces cuando terminó de colocar cloro en el agua y fue hacía el cuarto de maquinas  para encender el suministro de agua.

-¡Hey Robinson! ¿Cómo hiciste para encender el motor?

-Ah, es con esta llave. ¿Si alcanza a ver desde ahí?

-Mmm no…voy para allá.

Fui hacia él, recortando la distancia entre los dos hasta llegar a tenerlo por menos de un tubo, una llave de agua y nuestra ropa.

-Aquí abajo está la válvula. Agáchese para que vea bien…

-Ahh ya.

 Sin decir “agua va” sé colocó detrás de mi y me mostró otro tipo de maquinaria que ya estaba prendida.

-Bueno señora, la alberca ya sé está llenando pero va a tardar un rato en que sé puede meter a nadar.

Obviamente decidí aprovecharlo de la mejor manera posible. Me incorporé y metí mi mano debajo de sus jeans para saber de que maquinaria estábamos hablando. Sé quitó la playera y su olor sé concentró aún mas en los 2 metros que teníamos de espacio. En ese momento me dejó atónita. Mojé mi bikini como nunca antes…el cual me arrancó con la mano (si no hubiera estado tan caliente me habría puesto furiosa) y me penetró de una estocada.

Los movimientos comenzaron leves pero fueron agarrando forma en un ritmo embriagador. Sus manos rudas me tomaban los senos con una fuerza excitante. “Este espacio es el único lugar en mi casa donde no había hecho el amor.” Pensaba en esa ironía de mi vida, cuando Roberto me agarró con fuerza en mi cadera y con control me llevo a ese túnel sin salida hasta que juntos alcanzamos un orgasmo de rasgos salvajes.

Todavía faltaban unas horas para que sé llenara la alberca así que lo llevé adentro, tomamos una ducha juntos y pasamos la tarde en la cama intercambiando todo menos palabras. Al terminar el día pagué el servicio con horas extras…sin la menor objeción de mi parte.

Antes de irme a dormir, fui a darme un chapuzón en mi hermosa alberca y a pasar un momento a solas pensando en lo bueno que es vivir aquí.




 



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