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Tipos de pisada
¡Correr está de moda! Cada día que pasa el número de personas que corre gana adeptos en el país. Prueba de esto es la creciente participación en pruebas más simples, como las de 5 km. O 10 km. Que se realizan con frecuencia en diversas ciudades. Ya sea para quemar el exceso de calorías adquiridas el fin de semana o por moda, placer o desafío, una cosa es cierta: el brasileño está corriendo más.
Por otro lado, ni todos toman el cuidado necesario para mantener el cuerpo saludable durante la práctica de deporte. Es bastante común, durante las carreras, ver a personal pasarlo mal debido a una inadecuada preparación física, deshidratación, mala alimentación o lesiones sufridas en el desarrollo de la prueba. Es exactamente este último aspecto el tema de la columna ‘Personal Trainer’ de este mes.
Cabe recordar que otros cuidados diversos, como la alimentación correcta antes de la carrera, un entrenamiento correcto para tu tipo físico y la hidratación durante la prueba también son de suma importancia para aquellos que corren profesionalmente, o a los que quieren entrar en este mundo fascinante. En este artículo, no obstante, hablaremos específicamente sobre la importancia de escoger el calzado adecuado para tu tipo de pisada.
Los tipos de pisada
Pisada neutra: la que comienza en el lado externo del talón y que origina una rotación moderada hacia dentro, terminando en el centro de la planta del pie. Generalmente quien tiene el arco del pie normal presentas una pisada neutra. Esta pisada es considerada la mejor entre los corredores. A parte de que el calzado usado por estos atletas no necesita amortiguaciones complejas, las lesiones en estos casos son más raras. Cerca del 45% de la población tiene este tipo de pisada.
Pisada Supinadora: este tipo de pisada se inicia en el borde externo del talón y mantiene el contacto del pie en esa línea, terminando en la base del dedo pequeño. La supinación excesiva causa una gran carga en los músculos y tendones que estabilizan el tobillo, lo que puede hacer con que el tobillo rote totalmente hacia afuera, posiblemente ocasionando una torsión o incluso hasta una ruptura total de los ligamentos en los casos más serios. Los corredores con este tipo de pisada pueden ser patizambos (con las rodillas curvadas hacia afuera). Un 5% de la población presenta este tipo de pisada.
Pisada Pronadora: los pronadores inician la pisada con la parte externa del talón y continúa llevando el pie excesivamente hacia adentro. Los casos de pronación suelen ser más frecuentes entre las mujeres, debido a la anatomía femenina relacionada con el embarazo y el parto. Personas con pies planos (arco del pie achatado) también tiene tendencia a la pronación. En este caso el peso aplicado en el borde interior del pie durante la carrera. Una cantidad moderada de pronación es necesaria para que el pie funcione adecuadamente, aunque algunas lesiones pueden aparecer cuando es excesiva. Cuando esto pasa el arco del pie se achata, estirando los músculos, tendones y ligamentos que están en la parte inferior del pie. Generalmente los corredores con este tipo de pisada tienen las rodillas curvadas hacia adentro. Estos corredores pueden sentir dolores en la parte media de la rodilla. Cerca de la mitad de la población mundial presenta pisada pronadora.
Existen algunos laboratorios y clínicas deportivas especializadas en diagnosticar los tipos de pisada, aunque pocas personas se preocupan por buscar estos lugares para evitar problemas futuros. En Brasil existen tiendas especializadas que ofrecen el servicio a través del sistema ‘Footscan’, un aparato con un escáner tridimensional capaz de identificar el tipo de pisada a través de sensores que calculan la intensidad y el momento de contacto del pie con el suelo. La prueba se realiza en una cinta ergométrica de rápida duración. Con este sistema el corredor tendrá la seguridad de que estará comprando el calzado ideal para su tipo de pisada, evitando así futuras lesiones.
Otra cosa a la que debemos prestar atención es el momento en el que debemos jubilar nuestras zapatillas de deporte. El cambio debe ser hecho cuando el calzado haya recorrido entre 560 km. y 850 km. Como es difícil calcularlo, lo mejor para personas que corren diariamente sería cambiar el calzado cada seis meses de uso. Corredores más más pesados y que vuelven de lesiones pueden tener que cambiar incluso antes de ese plazo. Hay que estar atentos y, ante la duda, preguntar a un profesional.
Espero haber aclarado un poco el tema tanto para los iniciantes como para aquellos que ya forman parte de este mundo tan placentero. ¡Buen entrenamiento para todos y hasta la próxima!
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