Una invitación para cenar
Una invitación para cenar puede ser algo romántico, inesperado, agradable o totalmente terrible. ¿Sabían que hay mujeres que se vuelven locas cuando tienen una invitación para cenar? Ellas tienen un ritual específico para estas situaciones. La ropa, el maquillaje, la bolsa, el perfume y hasta la lencería. Ustedes pueden reírse lo que quieran de esto, pero es la pura verdad. Si no quieren ocasionar una catástrofe inviten por lo menos con un día de anticipación, de lo contrario será un fracaso seguro.
Bueno, ahora vamos a ver la razón de este stress. Al final del dia, para los hombres es muy fácil rasurarse, escoger una camisa, un par de zapatos y peinarse de lado. Por el lado de las mujeres, tenemos que escoger mil detalles que podrían pasar desapercibidos por ustedes pero que van todos coordinados.
Una invitación a comer con alguien especial vale cada segundo de preparación. Hasta soportar un poco de lluvia, falta de estacionamiento y reservaciones agotadas. La expectativa que se crea en torno a una cena romántica puede crear mucha ansiedad en la mujer. La idea es que todo salga perfecto. Para esos momentos, ustedes pueden tener la certeza que nos vestimos para ustedes, y no para las mujeres como se dice por ahí. Si nos detenemos a analizar, para una cita ellas prefieren ropa sensual en lugar de moderna y más romántica que “fashion”. A diferencia de las reuniones semanales con nuestras amigas, donde vestimos en jeans, playera, pelo recogido y uno que otro detalle, cuando vamos con ustedes realmente ponemos mucha producción para lograr el efecto deseado: gustarles y encantarlos. Hay algunas que no se preparan tanto para esa ocasión debido a sus experiencias previas cuando las dejaron vestidas y alborotadas por un patán que se limito a enviar un mensaje de última hora para decir que no podía ir en ese momento. Cuiden mucho su primera impresión porque tal vez sea la única vez que nos vean espectacularmente guapas. No habrá segunda oportunidad.
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