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Sexo, amor y respeto

Sexo, amor y respeto

Siempre escuché que la caballerosidad no abunda en este mundo. Actitudes de gentileza y nobleza como el de abrir la puerta del coche, caminar por el lado externo de la acera, proteger a una mujer o ser un legítimo caballero. Vivo escuchando que esto ya no existe más.

Pero, ¿y la dama? Esa palabra me remite a un juego antiguo, o a una mujer de los años 20, sumisa, que debe estar siempre elegante, perfecta en su apariencia, que sea educada y que esté siempre preparada para el hombre. Ese perfil no se ve más de esa forma en los tiempos actuales.

Esa diferencia, esa cultura de que el hombre consigue y la mujer recibe, viene de los tiempos de las cavernas. Eso vale también cuando hablamos de sexo. Pero, ¡espera un momento! ¿Entonces el hombre tiene que hacer que las cosas sucedan y la mujer apenas servirse de su belleza? Infelizmente ese concepto tan antiguo sigue vigente hasta hoy, pero con otro punto de vista, con dos tipos de hombre y de mujer.

Las mujeres viven diciendo que quieren un hombre que las haga reír, que esté siempre con ellas y que entienda todos sus momentos. ¡Ese tipo de hombre lo encuentras en el circo: se llama payaso o mago! Ya los hombres quieren a aquella mujer sin pasado, linda, independiente, que le guste el fútbol. Esa también la encuentras en los cómics - ¡se llama Mujer Maravilla!

Ningún sexo es perfecto. Es por eso que uno complementa al otro – con sus relaciones e intercambios. Pero hay ciertas cosas que el hombre jamás va a entender de una mujer, y al contrario también. ¡Una patada el las partes bajas o una crisis durante la menstruación explican fácilmente este punto!

Por tanto, nunca seremos perfectos el uno para el otro, aunque podemos mejorar. Para aclarar vamos a distinguir. Atendiendo a la tradición, las damas primero: un hombre enloquece cuando ve a una mujer guapa con un vestido minúsculo, un escote enorme, cuerpo escultural. Pero cuidado, ¡loco, pero no apasionado!

Loco ya que solo aprecia lo visual, una fachada bien expuesta. Eso es temporal, dura un momento. En ese clásico instante lo que actúa es la testosterona. No es una disculpa, es algo innato al hombre, hace parte de su intestino. Por tanto, no te preocupes si miramos a otra, es apenas un momento y no una falta de respeto, como muchas piensan. Siendo más directo, a todos los hombres les gustaría una belleza de vestido minúsculo, pero quiere relacionarse con una mujer de familia, como la que será descrita posteriormente.

Por su parte, la mujer exige caballerosidad, pero se olvida de que ella es también una dama y debe hacer lo mismo, pues el cuerpo por sí mismo no es suficiente. Como dije, existen dos tipos de mujeres: las que no merecen respeto y las mujeres mujeres.

Existe la que no merece respeto, aquella que piensa que con ser bonita basta; que no consigue estar sola y necesita a alguien para tapar el vacío interno; que se autodenomina libre, pero vive presa de artificios físicos y los exagera, que cree que el salón de belleza es la facultad. Sin hipocresía, la belleza es fundamental, pero sin contenido es un paquete vacío que dura poco.

Pero existe la dama, la mujer mujer – que puede, sí, ponerse silicona, pero que no necesita exhibirse con escotes extremos porque conoce su potencial. Esta mujer entiende que el encanto y la naturalidad valen más que cualquier artificio; la mujer tiene actitud, sabe lo que quiere, y sabe reconocer sus puntos flacos; tienen cultura, saben discutir sobre un asunto con propiedad; reconoce que los pequeños gestos valen más que los regalos; que no se siente ofendida por pagar la cuenta de vez en cuando y entiende que eso es un acto de gentileza como cualquier otro; no tiene traumas sexuales, le gusta viajar para cualquier lugar, valoriza un buen bar, disfruta con tus amigos. A los hombres les gusta ese tipo de mujer, que se valora. Podría seguir, pero creo que la idea está clara.

Pero, ¿y el hombre? Ah, son todos iguales, solo piensan en sexo. ¡Falso! No es siempre así. La testosterona es la responsable y solo aquel que es hombre sabe de qué estoy hablando. Esa maldita (o bendita) hormona no deja en situaciones inimaginables, pero a pesar de todo conseguimos pensar con la cabeza de encima – ¡lo garantizo! Hay muchos tipos buena honda por ahí, hay que saber seleccionarlos. Como en el caso de las mujeres, existen dos tipos de hombre: el vulgar y el hombre hombre.

El vulgar piensa que mucho dinero puede compensar la falta de cerebro; es mal educado e ignora a los camareros, limpiadores o porteros por que se cree, de alguna forma, superior a ellos; intenta todo para llevarse una mujer a la cama y después la llama de ´fácil´, todavía no aprendió la diferencia entre cantidad y calidad.

Y también está el hombre genuino. Sabe que su actitud vale más que su belleza, reconoce sus defectos, pero sabe usar otros medios para compensarlos; usa bien sus palabras, trata bien a las personas de su entorno, es independiente emocionalmente, le gustan los niños, ama a su familia. A fin de cuentas, todos quieren a un caballero o a una dama a su lado, una mezcla entre las cualidades de uno y otro. Y, si eso viene acompañado de un cuerpo fenomenal, ¡mejor todavía!

Por tanto, realzar otras cualidades es un acto de placer a largo plazo. Pregunte a parejas que llevan juntas muchos años. Cualidades como respeto y complicidad (y a veces paciencia) aumentan mucho la capacidad y el éxito de una relación. Identificarse con una persona no es algo simple. Olores, toque, aliento, piel, pensamiento, sentimiento… ¡el amor es una fórmula inexacta! ¡Son muchas las variantes que, sumadas a una incógnita X, llevan a un sentimiento inestable, aunque potente y buscado por todos!

Puedo ser práctico, puedo hablar de amor y sexo, pero hoy el texto se basa apenas en la imagen, en lo fugaz, en el alivio rápido. ¡El sexo es visceral, el respeto no! El sexo se hace incluso con la mano y la imaginación. El que quiere tener respeto y un gran amor, tiene que generar respeto y amor propio. Antes de ser idiota para las personas que infeliz consigo mismo.





Gustavo Sana
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