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¡Entrégate!
Hombres y mujeres se complementan, pero nunca se van a entender totalmente. Digo esto por varios motivos, claros en nuestro día a día. Los hombres nunca van a entender el dolor de un parto o de una depilación en la ingle con cera, así como la mujer nunca va a saber lo que duele una patada en nuestras partes bajas o una hoja de afeitar gastada a la hora de afeitarnos. Sin olvidar aquel clásico dolor de cabeza de una mujer en los días previos a la regla y el famoso efecto de la testosterona en el cuerpo masculino.
¡Las diferencias son innumerables y podría estar un día entero citándolas! Creo que es exactamente por eso que existe esa relación tan cuestionada, pero necesaria, entre hombres y mujeres. Los opuestos se atraen, pero en el momento en que se hacen iguales pueden repelerse (es normal – piensa en los ejemplos anteriores). La cuestión es tentar aceptar y convivir con las diferencias de cada uno.
Estoy generalizando, y tanto hombres como mujeres deben de estar pensando que soy el tonto más tonto de todos. Claro que no es siempre así. Toda regla tiene su excepción, y no vine aquí a discutir eso, y sí para apenas simplificar lo que muchos ven como algo difícil con lo que lidiar.
¡Literalmente uno no vive sin el otro! ¿No estás de acuerdo? Hace parte de la naturaleza del ser humano, somos así. Queremos a alguien a nuestro lado, haciéndonos compañía en esa noche fría, queremos a alguien que nos conforte, o como algunos dicen, un alama gemela para acompañarnos cuando no seamos tan independientes.
Una de las cosas que aprendí de las relaciones fue la palabra ‘momento’. Lo que te puede atraer hoy, puede no gustarte mañana. En un momento de tu vida puedes estar buscando belleza, sexo, placer; mientras que en otro, a lo mejor solo quieres a alguien que te escuche. El sexo, hoy en día, es fácil. Una relación es un proceso más lento, selectivo. Forma parte de la madurez, de las vivencias, de los golpes que te da la vida y del antídoto que buscas para evitar decepciones en relaciones futuras. Nos hacemos cada vez más exigentes en la medida en que aprendemos con las relaciones.
Queremos amor de verdad, a pesar de que se vea el sentimiento como algo comercial o como supresión de la carencia. Existen hasta ‘sites’ dedicados a infidelidades para los que quieren escapar de la rutina y, como todo lo que es fácil pierde rápidamente su valor, las relaciones se hacen frágiles, vulnerables, y descartables en muchos casos. Hoy en día el acceso es tan fácil para las personas que nos permitimos equivocarnos e ir de flor en flor, sin al menos intentar una conversación o una acción para que todo vuelva a ser como antes. Muchas veces, es mucho más fácil de lo que podemos imaginarnos, ¿sabías?
Aprendí que para que exista amor, además del momento particular de cada uno, es necesario amor propio. Necesitas estar bien contigo mismo para estar con otra persona. De lo contrario, se convierte en una relación posesiva, llena de inseguridad. Nadie compite con nadie, son dos partes diferentes que se complementan, que se intercambian, que se enriquecen.
Aprendí también que, para haber amor, deben existir algunos elementos esenciales:
1) Admiración: se trata de amor extremo. Debe haber casi una idolatría, una veneración, un consumo diario de sentimiento verdadero a quien se ama.
2) Química: ¡sexo sin química es imposible! No existe relación sin ese elemento básico. Si eso no se da, no fuerces, intenta con otra persona.
3) Confianza: siempre dicen que debemos dejar libres a las personas que amamos, pues solo de esta manera tendremos la seguridad de que cada uno responde por sí y aprende a ser responsable por eso. Fidelidad y lealtad son palabras que caminan juntas.
4) Tolerancia: es preciso tener comprensión. Tienes que saber adaptarte y ceder dentro de una relación. Amar a alguien es también amar sus defectos.
5) Sinceridad: podemos, sí, omitir algunas situaciones innecesarias del día a día. Ya la mentira corrompe, denigra, no tiene valor en una relación. Es un agujero que aumenta en la medida en que se cultiva eso. Llega un momento en que se va al garete.
6) Respeto: ser amigo de alguien es fácil, pues es un sentimiento puro. En una relación eso se torna más difícil, ya que la convivencia está a otro nivel, requiere algo a más. ¡En ese caso, el respeto a las diferencias es básico!
7) Incorporación: como dije antes, así como el calor y el frío, una relación debe estar hecha con intercambios, debes incorporar un poco del otro en ti. Saber comprender y conocer los simples detalles de cada uno hace la diferencia a largo plazo. Son pequeñas cosas las que marcan nuestras vidas.
8) Sorpresas: saber sorprender a quien amas es algo esencial. Todos los días tienes la oportunidad de hace a alguien mejor. Un simple detalle puede reforzar una relación. Qué bueno es vivir de amor con ese sentimiento de que siempre puede surgir algo nuevo con esa persona… Las pequeñas sorpresas son como combustible en una relación en el sendero de una camino entre dos.
Con base en todo eso, un consejo más: si una relación no tiene la mayoría de esos elementos, ¡ni se te ocurra relacionarte o sepárate de una vez! La traición es la fuga más fácil para los que no saben lidiar con eso. Ese miedo de perder a alguien debe hacer parte de tu día a día. Si la persona es tan importante para ti, intenta merecerla, no vivas con dudas. No cambies tu forma de ser por culpa de nadie, apenas aprende a adaptarte y crece con eso.
Vive cada día como si fuese el último y no mantengas relaciones que sabes que no va a salir adelante. Eso solo os va a perjudicar a ambos y alimentar un sentimiento de consumo innecesario. Sal de fiesta y disfruta de la vida con los amigos mientras aparece el amor. Pero si estás seguro de querer, ¡lánzate, sorprende, consume tu amor con alguien con todas las consecuencias!
El amor verdadero debe ser cultivado y consumido diariamente. Ya sea por alguien o por ti mismo. Amor a medias y dudas son un paso atrás. ¿Qué si tiene riesgos? ¡Muchos! Pero el amor sin riesgos es como juegos sin victoria.
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