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Blog - Sexo entre tres: cómo hacer realidad una fantasía común

Sexo entre tres: cómo hacer realidad una fantasía común

27/01/2012
por Bella México

Los tríos son una de las fantasías sexuales que más revolotea en las cabezas, tanto de hombres como de mujeres. A veces, con imaginarlo basta para obtener la anhelada dosis de morbo. Dicen las cifras –que se han recabado acerca del tema- que en ocasiones, uno o ambos miembros de una pareja desearían pasar a la práctica, pero nunca llega a darse el clima necesario de confianza para proponerlo. En consecuencia, por cada pareja que practica el sexo de tres, hay decenas que se quedan con las ganas.

Obviamente, no es una práctica que venza con facilidad a nuestros arraigados prejuicios occidentales. Invitar a un tercero o tercera a compartir la cama y la pareja, exige el dominio de emociones tan diversas como celos, morbo o excitación. Requiere además altas dosis de confianza en el otro y seguridad en uno mismo. De lo contrario brotarán las dudas, los reproches. Lagunas de rencores.

Por ello, no todas las parejas pueden decidir tan a la ligera si lo hacen o no. Se requiere razonarlo punto por punto. Primero, que alguno de los dos proponga la idea y que el otro admita que también lo desea genuinamente. Porque ocurre que algunas veces se acepta realizarlo sólo por complacer a la pareja. Este suele resultar un mal comienzo.

Sin embargo, cuando ambos reconocen las ganas de materializar esta fantasía, es recomendable discutirlo tan detalladamente como se necesite. Imaginarse la situación -ya como una posibilidad real- para intuir cómo te lo vas a tomar al final. Estar preparado para disfrutar que él o ella, goce intensamente el contacto con el tercero o tercera en cuestión. Sentirse capaz de lograr que la codicia no supere al deseo de encarnar lo prohibido, es requisito esencial.

Si ambos se sienten verdaderamente seguros de continuar, comenzarán a manejarse las posibilidades. Serán dos hombres y una mujer, o un varón con dos féminas. Nunca se sabe. A veces ellos sólo desean verla con otro. A veces ellas quieren experimentar el contacto con el mismo sexo. Las combinaciones que cada uno desea experimentar, provienen de detonantes muy precisos y a veces, nunca antes confesados. Sería recomendable comenzar probando aquella combinación donde ambos logren el mejor control y obtengan el mayor disfrute.

Se pueden negociar distintas posibilidades, o limitarse a una o dos muy específicas. Lo importante es que cada uno exprese con sinceridad qué desea y a qué está dispuesto. A continuación pueden decidir si se invitará a alguien muy cercano, a un simple conocido, o si se contratará a alguien. Una persona que le guste cuando menos a uno, y que al otro le resulte conveniente.

Si es un conocido… ¿Será amigo de él o amigo de ella? ¿Amiga de él o de ella? ¿Podremos saludarnos como siempre la próxima vez que nos veamos después del encuentro? En caso de que se invite a un simple conocido o conocida puede haber una menor confianza, pero se reduce la posibilidad de estar encontrándose frecuentemente. No obstante, la discreción podría estar menos garantizada.

También es factible conseguir a alguien en los sitios webs especializados, sin dejar de lado las medidas de seguridad pertinentes, ya que se trata prácticamente de un extraño. Pagar por la presencia de alguien más, suele tener ventajas y es una buena forma de iniciarse, aunque se deben tener previsiones en lo que se refiere a Enfermedades de Transmisión Sexual.

Una vez decidido el "quien", se debe desarrollar el "cómo" y el "cuándo". Hacerlo en casa puede brindar en determinados casos una mayor seguridad, aunque hacerlo en una habitación alquilada provee un espacio más discreto. Se recomienda como una cláusula fundamental en el acuerdo, que cualquiera pueda pedir que se aborte el juego, si durante la fase de preparativos resulta que no se estaba tan preparado para hacerlo.

Y así quizá llegue el momento en que ocurra. El saldo es impredecible, porque en los hechos las reacciones pueden ser diversas. Tal vez quien lo propuso, al final disfrute menos. O tal vez, ya en pleno desarrollo del encuentro, brotará el arrepentimiento y no te atrevas a claudicar. Hay que estar preparado para todo, y de preferencia establecer cómo se procedería en cada caso. Es indispensable mantener la lealtad entre la pareja, y no olvidar que el tercero es sólo el "invitado".

Sin embargo, cuando todos los prejuicios son sorteados; cuando las hormonas fluyen libremente y las pasiones armonizan; una llamarada de intensidad llega a apoderarse de la película de tu vida. De repente, te puedes descubrir en medio del escenario de una de tus más excitantes fantasías. Y, si al final no se cumplieron tus expectativas o el encuentro te dejó un mal sabor de boca, sólo pasa la página. En una de esas, tal vez hasta te animas a intentarlo de nuevo, y ahora con más experiencia.

Fuente:

http://e-consulta.com
 
 

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