
La ausencia del deseo es la disfunción sexual más frecuente, tanto en hombres como en mujeres, según señalan los especialistas. Mejorar la comunicación con la pareja y romper la monotonía son sólo algunos de los consejos que ofrecen los expertos para enriquecer nuestra vida sexual.
“El amor, el afecto y la intimidad sexual representan un papel
importante en las relaciones saludables”, destacan los expertos del
sitio web “medlineplus”, un servicio de la Biblioteca Nacional de
Medicina de Estados Unidos.
La valoración que hacen las parejas
de la sexualidad depende de su grado de satisfacción. Así, cuando esta
funciona bien la importancia que le conceden oscila entre el 25 y el 30
por ciento. Pero cuando va mal su trascendencia alcanza el 75, e incluso
el 80 por ciento, comenta José Díaz Morfa, presidente de la Asociación
Española de Sexología Clínica y asesor de la Asociación Mundial de
Psiquiatría.
"Lo mismo ocurre con el resto de nuestro organismo.
Normalmente, cuando vemos bien no le damos mucha importancia a esa
cuestión, que se convierte en fundamental si de repente nos surge un
problema en el ojo", añade el facultativo.
Según explica el
psiquiatra, "la disfunción sexual más frecuente, tanto en hombres como
en mujeres, es el trastorno del deseo. Sus causas pueden ser físicas o
psicológicas".
Díaz señala que hay quienes tienen problemas para
desear a la persona que aman. De hecho, la “dificultad para integrar la
afectividad con la genitalidad es una causa frecuente de la falta de
deseo sexual”, indica.
El especialista matiza que, aunque
generalmente tenemos asociado el deseo al chispazo inicial y a la
pasión, esta fase no dura más de dos años. “La realidad es que el deseo
sexual que se despierta como pasión es solamente una de las formas en
las que el ser humano reconoce su deseo, pero hay otras muchas”,
asegura.
Algunas parejas piensan que como han perdido esa pasión
inicial, tienen un trastorno del deseo. Pero “lo que ocurre es que no
han aprendido a reconocer otras vías para despertarlo”, afirma.
La monotonía, el enemigo a vencer
A todo esto se une la monotonía, es decir, la ausencia del factor
sorpresa en las relaciones sexuales. "Además, muchos conflictos de
pareja influyen en la sexualidad. De este modo, si una persona se siente
humillada por su cónyuge, no querrá compartir su sexualidad con él",
declara el psiquiatra.
“Resentimientos, sospechas o cólera hacia
la pareja son caminos seguros para enfriar una cálida cama”, opinan,
asimismo, los especialistas de Sanitas.
Pero "el deseo sexual
también puede disminuir debido a ciertas afecciones tales como el
hipotiroidismo, los problemas hepáticos o la anemia", señala Díaz Morfa.
De igual manera, el psiquiatra explica que "una de las principales
manifestaciones de la depresión es precisamente la pérdida del apetito
sexual".
Según expresa el experto, mejorar la vida sexual pasa
por hablar libremente con la pareja tanto de los deseos como de los
miedos. “Si se mejorase la comunicación, se evitarían muchos problemas”,
concluye.
Fuente:
http://vidayfamilia.univision.com
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