Conocí a este chavo una mañana en el videoclub. Nos vimos y el me miró con unos ojos de deseo que pocas veces había visto antes, se dirigió a la sección de películas eróticas y yo entré detrás de él, me acerque para susurrarle al oído “¿Sugieres alguna película interesante para el día de hoy?”. Qué inocente de mí al pensar que él iba a elegir una de las películas porno de las que estaban exhibidas.
Subestimé la capacidad fetichista del chavo. Él me agarró la mano, salió de la sección de DVDs eróticos y se paseó por la sección de clásicos hasta que agarró la película “Nueve semanas y media”. Se acercó a mi oído y me susurro “Estoy produciendo y actuando en un remake de las mejores escenas de esta película…¿Quieres participar en el casting?” En ese momento me sentí como Kim Basinger.
Así como el personaje de Mickey Rourke en la película, Rogelio, moreno, con un cuerpo musculoso y cara de niño bueno, me agarró del brazo y me llevó a su carro sin ni siquiera preguntarme si quería. Entre en el asiento trasero haciéndome la asustada para cumplir con la fantasía. En todo el camino no dijimos ni una palabra.
Cuando en mi adolescencia estaba descubriendo mi sexualidad, esa película representaba mi mayor fantasía de ser dominada sexualmente por un hombre. Hoy en día, es mucho mas divertido simular esta situación que pensar en vivirla de verdad.
Entrar en la casa de aquel desconocido, fingiendo desamparo y miedo, pero sabiendo que tenía el contro de la situación me excitó todavía más. La película sería “Nueve horas y media de sexo” contadas por mi reloj.
Rogelio antes que nada, fue a la computadora y puso Billie Holiday, aludiendo a una de las escenas de la película, pero sin vitrola ni disco de vinilo. Me quedé parada mirándolo con desconfianza. Me ordeno que me quitara el vestido y me vendo los ojos. Fingí que me sentía vulnerable y el solo sonrió.
Escuche que Rogelio puso el DVD de la película en la escena que John pasa un hielo por el cuerpo de Liz y al mismo tiempo empece a sentir lo mismo en mi cuerpo… oia los gemidos de la pelicula que formaban una deliciosa sintonía con los mios.
Rogelio me tumbó en la cama y por más que ya tuviese previsto aquello, comencé a sentir una gran excitación. Él aproximo el hielo a mi tanga la cual se mojo inmediatamente.
Antes de que terminase, una pausa. El sonido de la película fue interrumpido y yo supuse que él estaba trayendo la comida. La musica de fondo de la pelicula que tantas veces vi de chavita me hizo preveer el proximo paso. Sin quitarme la venda comenzó a pasar una cereza por mi lengua al mismo tiempo que lamía mi boca, chupaba y mordía mis labios. Después sentí que derramaba miel en mis pechos, mi boca, y mi estomago… hasta que paró, quito mi tanga, tiro bastante miel y la lamió.
Agarre su cabello, todavía vendada y grite de placer mientras su lengua se mantenía entre mis piernas. Comenzó suavemente con lamidas lentas y pequeños mordiscos...mientras aumentaba el ritmo. Sentía su barba rozar en mi ingle. La venda en los ojos me hacía más sensible y mis gemidos acompañaban a los de Kim Basinger. Billie Holiday tambien nos acompañaba de fondo…
De subito el juego fue interrumpido y Rogelio comenzó a tocarme. Sin previo aviso me arrancó la venda y me dio tiempo de ver la escena más sexual de la película: cuando John y Liz terminan haciéndolo de manera violenta en la mesa del comedor.
A la par de la peli, Rogelio me dio una nalgada y comenzamos a debatirnos con fuerza. La sola idea de hacerlo en su mesa me hizo gozar. Rogelio levantó mis piernas por encima de mi cuerpo acostado en la mesa y entro de una sola vez. Hasta entonces yo me habia portado sumisa y este era el momento de mostrar mi agresividad para ser nuevamente domada por él. Di un grito de placer e intente esquivarlo hasta que me agarró con fuerza y me penetró con intensidad. Después de unos movimientos tensos y acelerados gozamos juntos mientras oiamos el placer de los actores en la televisión.
Siendo un intenso remake de “nueve semanas y media” todavía restaban ocho de esas nueve horas y media. La solucion fue ir a su cama e intentar todas las posiciones que dejaron fuera de la pelicula. Todavía con sabor a miel fui lamida de pies a cabeza, puesta en posición de perrito, cabalgué sobre él, fui puesta contra la pared, y conseguí el fabuloso número de ¡¡5 orgasmos!!
Después de comernos en la cama y de echar una siestecita, me vestí, saqué la película que repetía los creditos, bese a Rogelio, quien todavía dormía y me salí de la casa. Se termino el “remake”. Nueve horas y media y ni un minuto mas.