¡No hay nada como ser reconocido por el trabajo que uno ama! Y abrir el ojo por la mañana con una invitación a almorzar por parte de la directora de la casa editorial de la competencia es el mejor despertador que existe. Pero es todavía mejor cuando uno ya tiene planes y tiene que reprogramar para un "happy hour" en un pub irlandés.
Así que, nos reunimos, Mickey (apodo que lleva desde la primaria haciendo alusión al ratón de Walt Disney), Lele, su socio, y yo. Cocktail molotov como siempre.
Pequeña sorpresa: yo los conocía por su nombre, pero no tenía ni idea de su apariencia actual. Y realmente me hubiera gustado que alguien me previniera de lo bueno que estaba Mickey. Me hubiera preparado mejor psicológicamente. Él no tenía ningún derecho de estar así de sexy. Me había imaginado que era alguien inteligente, pero no brillante, divertido, encantador, sexy, cool… yo realmente no estaba preparada para todo eso.
Bueno, de cualquier manera, nos sentamos y pedimos la primer ronda de Guinness. Apenas empezamos a hablar y antes de que la mesera regresara con la orden, Lele disparó sin piedad: "Sabemos que estás feliz con tu editor actual, pero nos gusta tu trabajo y estamos dispuestos a hacerte una mejor propuesta."
Güera… hermosa, sexy, elegante y segura de sí misma. Si sólo supiera que tengo debilidad por las mujeres de teta grande.
Él estaba ahí, quieto, tranquilo, desentendido, solo observando.
Juro que no era miedo, pero me sentí un poco incomoda por el ambiente de la situación, tuve que salir por un segundo. ¡Al tocador de niñas! Y, por supuesto, revisé mi cabello y mi escote…todo en orden.
Cuando regresé ya había dos pintas esperando por mí. Así que un brindis y a cambiar de tema. Hablé acerca de cuánto me encantaba esta cerveza, de lo bonito que es Irlanda, bla, bla, bla… por supuesto, ellos sabían lo que estaba haciendo, pero se hacían los desentendidos. Me encantan los acuerdos tácitos entre caballeros.
Así que comimos, bebimos, reímos y Lele cambió su táctica: "¡Suficiente con el Guinness! ¿Long Island Ice Tea para todos? “
Normalmente no hago eso, pero debo hacerlo por esta niña. O sea, ¡Me reto! No podía echarme para atrás, aún sabiendo que el Long Island Ice Tea es la bebida más fuerte sobre la biosfera.
Dos "Ice Teas" más tarde, estábamos todos más pa’llá que pa’ca. Hice un intento por mantener al menos dos neuronas sobrias en caso de que pretendieran seguir hablando de negocios. Pero debo admitir que fue inútil
Mientras tanto, su pierna no dejaba de rozar la mía por debajo de la mesa. Salían chispas cada vez que hacía eso. Y yo solo pensaba en que si quería trabajar con ellos, no podía pasar la raya. No se debe meter la pluma en el tintero de la oficina, bla, bla, bla. Y en eso, cuando me doy cuenta ya tenía mi mano agarrando su pierna. Es increíble como algunas partes de mi cuerpo tienen vida propia, sobre todo si están estimuladas por el alcohol.
Más platica, más risas, más tragos y su mano acariciándome por debajo de la blusa. Con la cantidad de alcohol recorriendo mi cuerpo de arriba abajo fue difícil ocultar lo mucho que me gustaba eso. Su mano estaba recorriendo su camino hasta llegar a mis panties. Los hermosos senos de Lele estaban brincando enfrente de mí. El Long Island estaba ganando terreno. Esos dedos inquietos me estaban llevando a un nivel desconocido de placer. No puedo más. Tengo que ir al tocador de nuevo.
Obviamente, Lele viene detrás de mí. No me da tiempo para nada, me avienta contra la pared y comienza a besarme. Las chicas que entran al baño, salen horrorizadas por la escena. Pero ya he decidido que el sexo con mujeres en un baño es demasiado noventero, así que le propongo seguir la fiesta en otro lugar.
Cuando regresamos a la mesa, Mickey ya había pedido la cuenta y pidió el coche al valet parking. Nos fuimos volando a mi casa, y ahora si decidí tomar el control de la situación. Los até de manos, los senté uno al lado del otro y me fui quitando la ropa pieza por pieza. Cuando me quede en puras medias, decidí que tenía que divertirme aun más. Así que fui a la cantina, me preparé otro trago, baile un poco y me prepare para la verdadera diversión.
Me senté justo enfrente de ellos, levante mi pierna derecha y me fui quitando la media despacito. Hice lo mismo con la pierna izquierda. Camine detrás de Lele, le desate las manos y le di una de las medias. Parecía saber lo que tenía en mente. Le tapamos esos ojos hermosos y profundos a Mickey con una de las medias y comenzamos a jugar un poco. Puse la punta de mi dedo en su labio inferior, me intento morder. Ahora fue el turno de Lela, comenzó a jugar con su lengua alrededor de su boca. El trato de besarla, pero ella lo esquivó. Recorrí mi pezón desde su nariz hasta su boca. Lo dejé sentirlo con su lengua por un momento. Luego Lele beso su cuello, su espalda y sus pompas. La hice a un lado y me senté en las piernas de él. Le quité la camisa poco a poco y el cinturón. Le abrí el pantalón y Lele termino por sacárselo debajo de mí. Me levante y cada una nos pusimos a su lado bajándole los bóxers con los dientes. En eso estábamos cuando él encontró la manera de deshacerse de sus ataduras, se quitó la venda, me agarro de los brazos y los sujeto detrás de mi espalda. Uso las mismas medias para amarrarme. Lala se rio y enseguida me dio un beso. El no era nada gentil. Me mordió los pezones mientras me sonreía. Casi grito de agonía por tanto placer y dolor. Mientras ella continuaba besándome, el me daba pequeñas cachetadas, me pellizcaba por todos lados y me apretaba los brazos, todo al mismo tiempo. Recordándome lo fabuloso que es ser mujer. Varias veces. Lele me recordó lo mucho que me encanta ser yo, ¡sin límites! Mickey finalmente me soltó y lo bueno fue que no tengo vecinos cerca, sino nos hubieran enviado a la policía.
A la mañana siguiente, cerramos el trato. Publicidad y distribución internacional, avances indecentes en mi carrera. Creo que todos los orgasmos que tuve la noche anterior pueden contar como bono de navidad…